Desde la habitación donde estaba sentada, aturdida por la cantidad de ideas negativas que surgían en su mente, ella podía escucharlo tocer; enalteciendo su orgullo, ella cerro sus ojos e intentando ignorarlo, se quedó dormida. De repente varios segundos después fue despertada debido a la dramática forma de tocer con la que él exigía su atención. Despertó, habiendo olvidado -al menos temporalmente, la pelea actual entre ellos dos y poniéndole una pausa a su orgullo, se levanto de un salto y corrió hacia donde estaba él, tomando consigo en el camino un vaso con agua, una botella de miel natural y una cuchara. Èl finalmente paro de tocer, después de que ella le dio, el vaso con agua, una cucharada de miel y un abrazo, en orden consecutivo.
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